Bueno, me importa poco que me creáis o no pero lo que os voy a contar es totalmente cierto. Ocurrió hace unos meses, antes de acabar el curso, y fue la experiencia mas embarazosa que he tenido en mi patética vida. Ahora quiero compartirla con vosotros para que si se os dan las mismas circunstancias, no tengas que pasar por lo mismo. La historia es un poco larga pero intentare ser breve.
La cosa es que estaba acabando el curso y estaba en época de exámenes (que coñazo "-_- ), por tanto pasaba bastante rato estudiando en la biblioteca del colegio. Como suele pasar, siempre hay la típica chica que me gusta, y a la que yo le gusto. El caso es que estaba cansado de estudiar así que decidí hacerle una llamada al móvil, sabiendo que no vive muy lejos, y le pregunto si quiere quedar para ir a tomar algo al bar que esta al lado del colegio. Ella accedió y estuvimos un rato charlando, todo iba como la seda... Finalmente ella me pregunta si me gustaría ir a cenar a su piso, que su compañera iba a cocinar macarrones porque viene su pareja y porque siempre suele hacerlos en cantidades industriales; a lo cual accedí con gusto.
Cuando estábamos llegando a casa de la chavala ya me estaban empezando a entrar ganas de cagar, pero no quería perder el tiempo cagando y dejar pasar la oportunidad de intimar con la chavala (Podría haber cagado en el Bar pero odio hacerlo en lugares públicos, cuestiones de higiene). Llegamos, hola que tal con su compañera y cenamos los 4 (yo, la chavala, la compañera y su pareja). Los macarrones con salsa de 4 quesos que hizo, a pesar de que estaban fuertes (sabían mucho a roquefort), estaban bastante buenos.
Tras comer, estaba que no me podía aguantar más el mojón. Estaba a punto de cagarme por la pata pa'bajo, y los sudores fríos recorrían mi espalda... Pero tampoco quería dejarle apestando el baño a la pobre chavala. Y lo peor de todo, con el topo a punto de salir de su madriguera estaba empezando a empalmarme. No tenía otra opción, así que me dirijo al baño manteniendo la compostura, y aqui es cuando ocurrió el desastre.
Me bajo los pantalones y me encuentro con un gran dilema: ¿Qué hago primero, cago o meo? Y encima estoy empalmado, ¡Me cago en la puta!

Como no podía hacer una "L" con mi miembro me incline sobre la taza, haciendo fuerza hacia abajo sobre mi pene reglamentario de 30 centímetros... Pero en el momento en el que empece a mear el esfinter anal se relajo y note como empezaba a salir el churro a la vez que meaba.

Acto seguido me senté rápidamente en el retrete, sujetando mi miembro con ambas manos para intentar dirigir el chorro hacia la taza... Sin darme cuenta de que estaba cagando fuera de la misma.

Es entonces cuando intente aguantar las ganas de mear y de cagar (No sabéis que sufrimiento me supuso). ¿Qué diantres se supone que tenia que hacer? Me preguntaba, o le meaba el suelo o se lo llenaba de mierda. ¡No sabia qué sería peor!

En ese momento me entro la inspiración divina, corriendo para la bañera me hallaba...

Me metí en su bañera y me deje ir (cague y hice pis), bajo el falso supuesto de que sería bastante fácil deshacerme de las pruebas y limpiar el estropicio, mejor allí que en el suelo.
En este punto las cosas se pusieron peor... resultaba que no había manera de disolver los zurullos, ni con el agua caliente. El meado se había ido por el sumidero, pero esos monumentales trozos de dura mierda no querían desaparecer. La ansiedad se apodero de mi cuando tocaron en la puerta del baño...
- "
¿Qué estás haciendo? ¿Porque te estás duchando?" - ¡¡Era ella!!
- "
Ehm... Sí..." - respondo yo rezando para que no se le ocurriera entrar.

- "
Oye, no se qué te has pensado, pero no vamos a follar, ¿eh? ¿Y por qué huele tan mal, joder!?" - contesta ella.
Aqui ya no sabía qué decir, tenía nublada la mente y hasta me entraron ganas de llorar... Así que no se me ocurrió otra cosa que responderla -"
Pues pensaba que me habías traído para eso"
El comentario no le sentó demasiado bien porque empezó a llamarme de todo tras la puerta. -"V
oy a entrar, así que tapa lo que te tengas que tapar".
Le rogué que no lo hiciera, que se arrepentiría... Pero hizo caso omiso. Entró como una exhalación y al ver el panorama frenó en seco. Su cara era un poema. El water, el suelo y la bañera presentaban residuos fecales. Había charcos de meada, y yo me encontraba en medio de ese espectáculo, con el culo cagado y la polla flácida y encogida de pavor, cual tortuga en su caparazón.
La pobre estaba flipando. Se dio media vuelta y se marchó llorando al salón. Intenté limpiar los trozos de mierda aún calientes con abuntante papel higiénico, tirándolos luego al WC...
Entre lágrimas y con un sentimiento de culpa terrible, tiré de la cadena. Craso error. El desagüe no podía succionar tal cantidad de papel, y me lo devolvió multiplicado por dos.
Corrí al salón a pedirle un desatascador, pero con el cabreo que llevaba no creo ni que me escuchara. Cogió un cuchillo de encima de la mesa y me apuntó con él. "
Como no te largues, llamo a la policía". Sobra decir que salí por patas. Una vez fuera del edificio escuché un grito lejano que se escapaba por su ventana...supuse que sería ella al descubrir el suelo de su baño encharcado de agua y mierda.
Aquel día perdí con toda seguridad mis posibilidades de trincarme a la chica esa. Espero que hayáis aprendido con mi experiencia personal.
Moraleja: Déjate de remilgos y si tienes que cagar en baños públicos, hazlo.